Estaba en el hospital, con los ojos aun cerrados, mientras percibía como todos negaban con la cabeza, parecían estar discutiendo sobre David. Él policía que se había atrevido a entrar en su casa.
Es toda una suerte que no hayas aceptado ser su esposa – admitía mi abuela, haciendo que todos los que aún no sabían nada, mirasen hacia ella – no podría