Ya eran pasadas las doce de la noche y Dalma aún se encontraba despierta en el medio de la sala, pensando en esto y aquello, sintiendo que su cabeza explotaría en cualquier momento.
En medio de la oscuridad solo había una pequeña lámpara encendida, no quería que su amiga se preocupara, ya tenía suficiente con sus propios problemas, tan metida está en sus conflictos que ni siquiera pueden hablar como lo hacían antes y eso la hace sentir culpable.
En aquel instante, su teléfono celular iluminó