Capítulo 41 —Sombras del ayer
Narrador:
París brillaba bajo la luz dorada del atardecer, las calles llenas de vida y un bullicio constante que Kael apenas percibía. Había terminado un largo día en el Louvre, donde las presentaciones y las reuniones parecían interminables. Para despejarse, decidió cenar en el restaurante del hotel, un lugar tranquilo con vistas espectaculares de la ciudad. La iluminación tenue y el murmullo bajo, de conversaciones en francés, pese a que él hablaba con fluidez es