El control en Palm Beach era un asunto de geografía social y Nick Brown lo sabía. Elias Miller lo había colocado en una posición estratégica: justo a su derecha en la mesa de póquer social, donde cada palabra era una inversión y cada gesto una declaración de principios. A su lado, Emma, su flamante esposa, sonreía con una perfección técnica que resultaba más agotadora de mantener que una cirugía de diez horas.
Nick la observaba de reojo. Había visto a la Dra. Miller manejar crisis hemorrágicas e