Blas, sintiendo la tristeza de su amiga, trata de animarla.
—Por Dios geme, no te pongas así. Tú también estás viviendo algo especial.
—Lo sé, pero… —Antonella duda. Las expectativas que tiene para esa noche le provocan, cada vez, mayor ansiedad— No quiero que esto se convierta en algo complicado y ya va pintando muy mal. Ya casi todo Nápoles sabe que “voy a casarme” incluso él…
—¿Te refieres al imbécil de tu ex? —cuestiona.
—Sí, a él. Hoy lo vi en el mercado, mientras comprábamos algunas