Albert no deja de pensar en Antonella, aunque intente hacerlo, no logra olvidarla ni por un segundo.
—Todo está preparado para la operación —dice Marta mientras se sienta junto a él y lo, saca de sus pensamientos.
—No veo la hora de que esto termine y nuestros hijos estén bien. —suspira, cansado.
—Tengo fe de que así será. Sam y Shirley deben estar bien. —Se recuesta de su hombro.
—Eso espero. No me perdonaría si algo le ocurriese a alguno de ellos.
—Albert, Sam representa la única es