Jen Smirnoff
Miami
Al parecer Dulce, no iba a aceptar el ofrecimiento de Bethany, porque Dulce, se había quedado viendo a su esposo con malos ojos, ella también pensaba que se iba a arriesgar, nadie conocía como era esa cueva por dentro.
–Muy bien, vayamos y nos quedamos afuera esperando, pero no se me hace justo.
No quería dar su brazo a torcer, del todo, pero eso ya era un alivio para todos, así que ahora si empezamos a caminar en la dirección contraria a la casa, que era donde se encontraba