Cora.-
Veía a Ángelo a través de la ventana de la habitación, era desgarrador verlo en esa cama, con todas esas máquinas manteniéndolo con vida, su cabello estaba desordenado, su rostro pálido, demacrado.
Me habían autorizado estar con él, pero el miedo me lo impedía o tal vez la culpa, por mis palabras antes de lo sucedido, por todos las estúpidas razones que le di para terminar con él.
Y ahora estamos aquí, los médicos solo están “esperando” no saben que más hacer, no saben si morirá, no s