Cuando Lolita abrió los ojos, la vista que vio por primera vez fue un plafón blanco con una bombilla colgando de él. Esta habitación no le era extraña, y sabía dónde estaba ahora, que era la Mansión de Diego.
La cabeza le palpitaba de dolor cuando intentó levantarse. Y un movimiento desde la derecha la hizo girar la cabeza.
"Lolita". Diego estaba sentado al borde de la cama, ayudando a la chica a levantarse. Medio aturdida, Lolita miró a su alrededor.
"¿Cómo es que estamos aquí? No es que...".
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