Lolita se quedó paralizada con el rostro rígido. No había oído mal que Diego mencionara un castigo. De repente, su mente se inquietó.
"¿Castigada?", repitió Lolita las palabras de Diego.
"Sí, debes ser castigada por poner sal en mi café", dijo Diego.
"Pero..."
"No quiero oír nada, te espero en el jardín."
Lolita dio una patada en el suelo, molesta. Pensó que se saldría con la suya. Resulta que Diego la persiguió. ¿No debería haberlo previsto Lolita? Sin embargo, aparentemente Lolita subestimó a