Lolita no podía dejar de pensar en alguien que estaba en el baño. Incluso durante el viaje de regreso a casa, solo se mantenía callada, lo que generó dudas en la mente de Diego: ¿no fue suficiente la sorpresa que le había preparado para hacerla feliz?
"Vamos al cine después de esto."
Lolita miró la pantalla de su móvil: el reloj marcaba las nueve de la noche. "Ya es tarde."
"Solo un rato."
Lolita suspiró y finalmente respondió: "Bien."
El vehículo avanzó rápidamente por las calles de la capital