En los últimos días, Lolita solo se había quedado en la mansión. Aburrida, claro. Pero solo estaba tratando de cumplir lo que le había dicho a Diego hace algún tiempo: que se sentiría apegada a lo que él dijera.
Actualmente, Diego le había dicho que se quedara en casa, haciendo lo que pudiera. Tocar el piano, cocinar con Rio y jardinear con Arman.
La presencia de esos dos hombres redujo el aburrimiento de Lolita.
Y llegó el momento de que Rio tomara una decisión. Escogió Italia como lugar para estudiar cocina de forma especial. Diego preparó todo: desde el alojamiento, el coche que usaría durante su estancia, las necesidades para los próximos meses y un hombre de confianza.
"¿De verdad quieres irte de tu hermana Ita?" Lolita se acercó a Rio, que estaba ocupado con su maleta. Abrazó a su hermano menor, pero sus manos le fueron apartadas de inmediato.
"Hermana Ita, no me toques. Ya soy mayor."
Lolita le miró con ceño fruncido. "Oye, ¿quién te enseñó a hablar así?" Se sorprendió, porque