Tokio, Japón.
En un teatro de ópera, los focos se centran en algo sobre el escenario. Una hermosa mujer, con un hermoso vestido, está sentada frente a un enorme instrumento musical. Sus dedos delicados presionan las teclas que producen melodías tan suaves que embelesan a las personas sentadas en los asientos del público.
Sus ojos están cerrados, llenos de sentimiento. Incluso el público que la mira hace lo mismo. La interpretación musical es perfecta, tan perfecta como quien la ejecuta. Un homb