En el cuarto día que Zachary y yo estuvimos en la isla, mi madre me llamó. Me dijo que mis niños me echaban de menos y me preguntó dónde estaba.
Los niños de alrededor de 10 meses empezaban a reconocer a las personas y a crear vínculos. Sin embargo, a quienes reconocían era a su niñera y a mi madre en lugar de a mí. Después de todo, el tiempo que pasaba con ellos era muy limitado. Al pensar en ello, me di cuenta de que mi madre debía de tener algunos problemas. Le pregunté de forma sensata: “Ma