Cedar preguntó suavemente: “¿Por qué?”.
“Solo estaba pensando en voz alta. No sé por qué, pero todavía siento que estoy haciendo las cosas mal”.
Cedar preguntó pacientemente: “¿A qué sentido te refieres?”.
“No es nada. Hermano, dame un abrazo”.
El cuerpo de Cedar se puso ligeramente rígido. Él preguntó con recelo: “¿Por qué no me llamas Hermano Mayor?”.
Parecía que él había estado esperando con ansias que ella lo llamara “Hermano”. A decir verdad, le encantaba cuando ella lo llamaba así. Le