Lucas no le temía al mundo. Él nunca tuvo miedo de la vida.
Lo único a lo que él le tenía miedo era…
“¿No te da miedo dejarla?”.
Ella no es nadie más que Caroline Shaw.
Esa era la única debilidad que Adrian conocía de Lucas. Sin embargo, él olvidó el tipo de hombre que Lucas solía ser. Entre más lo amenazaban, él más peligroso se volvería.
El hombre pisó su entrepierna.
Adrian ya no tenía energías para quejarse de dolor. Él siguió dando vueltas en la cama, y Lucas simplemente lo pateaba.