Su tono era muy desenfadado, pero era simplemente cruel.
Lucas vio lo aterrorizada que estaba y sonrió juguetonamente. Dijo: "La maté en mi corazón. No te preocupes. Ella todavía está por ahí".
Me esforcé por mantener la calma y dije: "Me diste un susto".
Lucas sonrió, pero no dijo nada más. Le puse a la fuerza el paraguas en la mano y miré el postre que había tirado. Le pregunté. "¿Quieres comer?".
Me miró, desconcertado.
"¿Hm?".
Le dije: "Dulces. Yo invito".
"No hace falta. Yo no como d