“Te pareces bastante a Manuel Ronaldo”, dijo Hugo Bonnet, sus ojos estudiando a Carlos con cuidado, esperando una reacción.
Mientras Carlos sentía la rabia recorrer todo su cuerpo, tragó todas sus emociones por su garganta. Rápidamente formó una mueca como si le repugnó ser comparado a su propio padre. Carlos respondió: “No soy… nada como mi padre”.
Carlos se volvió hacia su amigo, Alexander. Luego desvió su atención de vuelta a Hugo. Dijo: “Mi padre era egoísta. Más que eso, fracasó en manten