“Es solo un poco más de un mes”, sugirió Carlos mientras acariciaba la espalda de Kate. “Y luego me verás en Wimbledon”.
“Sus cálculos son incorrectos, Señor Ronaldo”, respondió Kate, sus brazos envueltos alrededor del cuello de Carlos, y su rostro contra su pecho. “Es un mes mientras asistes a torneos en toda América, y otro mes para los campeonatos de Wimbledon. Se te olvida que solo volaré para verte durante el partido final”.
Kate sabía que llegaría el día cuando Carlos volvería a viajar p