Amaris se permitió llorar, pero solo un instante. A decir verdad, su padre no merecía sus lágrimas. Lloraba por su madre, y por la vida que nunca había podido tener con ella. La infancia feliz que le había sido arrebatada de manera tan dolorosa.
No había duda en su mente de que algún día sería capaz de vengar la muerte de su madre, pero eso no sería ahora, y estaba impaciente por que se hiciera justicia.
Amanda y Jess merecían responder por los crímenes de los que eran sospechosas, pero antes n