Dejé salir el aire que estaba conteniendo y abrí los ojos. Inmediatamente se movieron hacia Iris. Teníamos el mismo cabello rubio, pero todo lo demás era el de su despreciable padre. Incluyendo sus ojos verdes que ahora me miraban fijamente. Me estudiaban de la misma manera que su padre solía hacerlo.
Me estremecí ante la extraña similitud y aparté mis ojos de los de ella. En cambio, me concentré en las tres personas que llegaron a significar mucho para mí. Sus rostros muestran distintos tonos