Tenía que hacer algo. Sí, como la futura Luna de nuestro próximo Alfa necesitaba salir y defender nuestra manada. Tome mi forma de loba y saque mis garras. Preparándome para la batalla.
—No.— Uno de los lobos de nuestra manada se apareció en la entrada, —El Alfa Abraham acaba de prohibir que salieras de ese lugar.
Gruñí.
—Lo siento.— Dijo él apenado, —Él quiere garantizar tu seguridad.
—¿Quién está atacando?— Pregunte. Tomando forma humana.
—La manada de lobos negros.
—¿Qué?— Forma una expresió