Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba a punto de romperle el cuello a la anciana cuando la voz de Risa volvió a alcanzarme como una campanada dolorosa, que retumbó en mi cabeza y anuló mi control sobre mi propio cuerpo.
Aun contra mi voluntad, mis dedos se aflojaron en torno a la garganta de la sanadora, que boqueaba al borde de la asfixia, y se habría desmoronado si Risa no hubiera corrido a sostenerla. Todos nos volvimos hacia ella conmocionados. ¿Cómo era posible que mi pequeña, una humana con la sangre manchada







