Mundo de ficçãoIniciar sessãoAcorralado, sin saber qué hacer para que nadie advirtiera la verdadera situación, opté por enfadarme. Mi enojo por aquel encuentro distaba de ser fingido, sólo me limité a exagerarlo. Me planté donde estaba y le gruñí a mi pobre pequeña, mostrándole los dientes y rogándole a Dios que me sacara de ese aprieto.
La esencia de Risa se agrió de miedo instantáneamente, y se inclinó ante nosotros







