Mundo ficciónIniciar sesiónUna de esas mañanas, Mora me avisó que Kaile, la compañera de Mendel, quería reunirse con nosotros. Poco después nos sentábamos los cuatro a la mesa de mi estudio, que Kaile cubrió de páginas para conformar, como un rompecabezas, un intrincado árbol genealógico. Un solo vistazo a las numerosas interconexiones me bastó para comprender la expresión apesadumbrada de mi cuñada. Me incorporé para pase







