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Esa noche, desde mi solitario rincón del prado junto a la ventana de la sanadora, vi que mi pequeña seguía teniendo pesadillas a pesar de haber reaccionado. Regresé a mi estudio al alba, apesadumbrado y ansioso como las mañanas anteriores, y me resultó imposible conciliar el sueño. De modo que me envolví en mi bata de invierno y me dirigí al ala de huéspedes, desierta y silenciosa a esa hora, antes que las mujeres de limpieza comenzaran su jornada.

Intenté aligerar mi humor taciturno r

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MaríaCuanta tortura para los dos a pesar de estar tan cerca!!!!!
Danla amsiedah me está matando Ó⁠╭⁠╮⁠Ò
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