[Punto de vista de Sable]
Cuando terminamos de desayunar, le pedí a las seis mujeres que se reunieran con Jaxon y conmigo en la sala de estar. Les ofrecí a todos los compañeros venir con nosotros y, por supuesto, todos las acompañaron.
Una vez que todos estuvieron sentados, comencé a hacerle preguntas a las mujeres.
—Primero, me alegra que todas estén a salvo. No puedo imaginar por lo que pasaron. ¿Están cómodas con sus alojamientos?
Todas asintieron en silencio.
—Muy bien. Si alguno de sus