–¿Estas molesto? –pregunto la joven ingresando al ascensor, perdiendo de vista al tercero en discordia.
–No –le aseguro el ánimo con una sonrisa–. Pero juro que fue una gran sorpresa ver a quien minutos antes de la película, era un tema de conversación.
–Sí, ahora estoy jodida –ladeo los ojos.
–No use esas palabras. No es propio de una señorita.
–Ahora volvemos a la fase formal. Bueno, al fin de cuentas ya se acabaron las vacaciones. Aunque guarda el regaño para cuando estemos en la mansión. Au