Solicitándole que se sentara en el mueble de enfrente, ambas partes intentaron evitar hacer contacto visual previniendo que se repitiera lo antes ocurrido. El silencio en el lugar, hablaba sin duda alguna. El empezó a sentirse incómodo y ansioso, a tal grado en que deseo salir corriendo del lugar, huir lo más rápido posible, no sin antes decir la verdadera razón que lo llevo a ese sitio.
–Señorita Mariana –rompió el silencio–. El motivo principal por la que había venido a verla, era para hacerl