***
El ocaso pintaba el cielo que anunciaba la oscuridad de la noche, al mismo tiempo en que el sonido de unas grandes puertas abriéndose junto a la hélice del helicóptero en marcha, complementaban la escena de la partida. Todo estaba listo para darle libertad a la joven. Pero esta no se apresuraba todavía.
Observaba el tiempo en el rolex, la impaciencia en aguardar por la joven que abriría las alas fuera de la zona ya conocida, lo hacían cuestionarse sobre cuanto más demoraría para partir. La