CAPÍTULO 47 —Legalmente nuestra.
Una mañana en que irían a ver algunas casas, Briana se levantó de la cama, y lo primero que vio fue un ramo de rosas en su mesilla de noche, y fue imposible no sonreír cuando tomó la tarjeta.
“Buenos días… a mi chica favorita, por favor, no se lo digas a Maya, será un secreto entre los dos”
Briana se sentó aspirando el olor, y cerrando los ojos se sintió plena.
Había pasado una semana desde el momento en que Ethan le pidió una oportunidad, y aunque ella había tratado de postergar el momento,