Mientras Fátima vivía mil y unas peripecias, dos meses habían pasado, y Jhon había estado todo ese tiempo teniendo citas, enviando flores y notas de amor a Rania.
—Te espero en la playa, no faltes mi hermosa mujer enamorada. —Rania leyó la nota, cuando el teléfono sonó y vio en la pantalla reflejar el nombre de Tifa.
Su alegría se extendió más y respondió de inmediato.
—¡Tifa.... por fin!
—Niña...que lindo escucharte, te tengo una sorpresa estamos en el hotel Paradise.
—¿Que...en un hotel? Nad