Maximiliano.
Después de unos días, puedo levantarme de la cama y mi tregua con Sabrina me hace pensar que en realidad podríamos estar empezando a gustarnos. Cada vez que necesito ayuda porque se supone que debo mantener mi hombro inmovilizado, ella está a mi lado para ayudarme. Solo me toma un par de veces empezar a acostumbrarme a que ella esté cerca cuando la necesito.
El problema es que sé que no debería sentirme cómodo con todo esto. Mi pasado acecha en las sombras, junto con mi padre y sus