Esmeralda
Estaba caluroso, desperté con los ojos pegados en las paredes blancas, había pasado los últimos días durmiendo al lado de Javier, mi hermano estaba bastante mejor de salud, pero los doctores no le daban muchas esperanzas de vida, lo mejor que oí fue que le daban seis meses de vida, él se conformaba con eso, pero no logro recordar la última vez que había llorado tanto como ese día.
Solté el aire y escuché como mi hermano se reía de mí y se burlaba de mis ojeras, la verdad es que cada