~Marian~
Suelto una risita nerviosa al escuchar lo que me dice.
—¿Ganas de mí?
—Sí, quiero tenerte sobre mí y hacerte sentir que eres mía.
—Yo no soy tuya.
Se me acerca, ahora lleva una toalla que cubre su cuerpo. No puedo dejar de verlo, lo peor de todo es que estoy terrible, me acabo de despertar, mientras él no parece que se haya tomado hasta el agua del florero.
—Cuándo estás gimiendo mi nombre no dices que no eres mía —sus dedos acarician mis brazos—. Se te olvidan muchas cosas.
—No… no v