El Alfa Caín, estaba tan furioso como hace cientos de años no lo estaba, le habían matado a su mano derecha, esa era una baja que sería muy difícil de remplazar, Alen, era un lobo al que le podía confiar su vida, con quién había ganado miles de batallas y conquistado cientos de manadas a su paso, pero pese a esa gran pérdida, el lobo enfermo de poder, no iba a parar
— Al beta Igori, le atendieron las heridas de nuevo, ya se encontraba en una habitación donde estaba más cómodo, sobre todo por los