El silencio se hace pesado entre ellos en ese momento. Alex mira fijamente a su abuelo, luchando por contener sus emociones.
– ¿Cuándo me obligó a empezar a trabajar en esta maldita empresa a los 12 años? Nunca deseé formar parte de esto, nunca. Usted me obligó, y si hoy soy así, la culpa es suya y de todos los que estuvieron de acuerdo con esta idea insensata de poner a un niño a trabajar. Porque en ese momento, eso es exactamente lo que era: un niño. Su única oportunidad de destruirme fue en