Al final de la tarde, Rebecca finalmente regresa a casa. Al vislumbrar la imponencia de la casa, un suspiro escapa de sus labios, acompañado por un vacío profundo que la afecta. Cruzando el vestíbulo, entra en la sala de estar y se encuentra con un hombre de elegancia marcada, erguido en postura. Sus ojos la recorren de los pies a la cabeza, como si la estuviera juzgando en silencio.
– Buenas tardes, Sra. Baker. Es un placer conocerla. Soy Ryan Foster, abogado del Sr. Baker. – Él extiende la ma