Alex regresa a su casa cerca de la hora acordada con Rebecca. Al entrar a la sala, encuentra a Maria y Henrique inmersos en una animada conversación sobre los cambios que están por venir.
– Entonces, ¿cómo fue con ella? – Pregunta Alex, curioso.
– La Srta. Jenkins es realmente encantadora, Alex. Estoy seguro de que te hará muy feliz. – Responde Henrique, con una sonrisa.
– ¿Les importaría ser los testigos de nuestra boda?
Al observar el brillo en los ojos de Maria, es evidente la emoción que si