Alex está parado frente a la ventana, perdido en sus pensamientos. Vuelve en sí cuando su teléfono celular suena.
– Papá, buenas noches. – Dice al contestar.
– Hijo, ¿cómo estás? Supongo que los problemas ya te han alcanzado.
– Estoy bien, nada que no pueda manejar. Pero dime, ¿cómo está la situación allá? Para que pueda prepararme.
– Las cosas están caóticas, Alex. Todos están tratando de descubrir cómo resolver y salvar el compromiso que planean anunciar al final del verano.
– No habrá compro