Aquellos pocos segundos de dolor se estiran como una eternidad ante los ojos de todos los presentes. Lo que resuena en el ambiente son los llantos profundos de amigos y familiares; la agonía de juicios equivocados los mantiene atrapados, empujándolos hacia un abismo de sufrimiento donde el perdón parece inalcanzable.
– Tráigame un laringoscopio, un tubo endotraqueal y un ventilador mecánico. – Grita Richard desesperado, rompiendo el pesado silencio del entorno. – ¡Él tiene señal, tiene señal, e