Rebecca se reúne con sus amigos en el interior del gimnasio, recibida con abrazos cálidos y felicitaciones. Desde allá, se dirigen al restaurante donde habían planeado una cena para celebrar la agradable noche juntos.
– No puedo creer que estuvo aquí y ni siquiera nos saludó. – Se queja Richard con un tono de frustración.
– Dejó un saludo para ustedes, dijo que la próxima vez reservaría más tiempo para estar con nosotros. – Responde Rebecca, tratando de calmar los ánimos.
– ¿Realmente crees eso