Color avellana
¿Qué quería mi tía esta vez? Dinero, por supuesto. Pero no solo unos pocos dólares. Quería la escritura. La única propiedad que nuestros padres nos dejaron. Era un pequeño terreno a las afueras del pueblo. Era lo último que nos quedaba de ellos. Y la quería.
Estaba arruinada. Completamente desesperada. Se gastó todo el dinero del seguro hace años. Compró tonterías: bolsos caros, viajes innecesarios, coches que acabó destrozando. Despilfarró el dinero como si fuera basura. Ahora