Mundo de ficçãoIniciar sessãoLuego de esa salida y de haber comprobado por cuanto tiempo una mujer puede permanecer en estado sonrojado Rosse pensó que realmente había batido un récord.
—Debes quitarte eso de la cabeza, tú no estás aquí para esto, basta recuerdas quien eres en realidad, eres Alfonsina Salvatore— Mientras apoyaba las manos sobre el lavamanos del baño de su casa y se miraba al espejo.&r






