—Nanita hermosa — Fue lo primeo que salió de su boca cuando la vio parada frente a sus ojos, tan llena de vida como la recordaba, con algunas huellas de la vida o el cabello algo más blanco, pero era su nanita hermosa, a quien ella consideraba su madre también.
—Mi niña estás tan linda, rogué tanto a la virgen por este momento, además mírate hasta con tu bebé — Mientras acariciaba su rostro, era tantos los sentimientos que le embargaban, tantas noches queriendo volver a verla y hoy la tenía,