—¡Vamos Fernando te he dicho! — Mientras el niño trataba de forcejear para que no lo fuerce a ir y el pobre perrito llamado Pepe ladraba para que no le hagan nada a su querido humano.
—¡Papi no quiero ir! — Doménico no entendía por qué su hijo se ponía tan renuente a ir a la casa de Camil y Henry, aún recordaba lo emocionado que se mostraba un año atrás cuando hablaba de ellos, pero hoy todo lo contrario se mostraba temeroso, negativo ante tal idea.
—¡Fernando Barbieri! ¿Qué sucede contigo? — N