POV AMELIA
Estaba aterrada. Mi secuestradora conducía como una maniática, como si estuviera compitiendo en una carrera de autos. ¿Acaso esta infeliz olvidó que estoy embarazada? Un deseo inmenso de gritarle que redujera la velocidad se apoderó de mí, pero no podía dejar ver que estaba consciente.
Permanecí inmóvil, tratando de concentrarme en el camino, pero me perdí desde la primera curva insana que esta loca hizo. Sabía el motivo de tanta prisa: a estas alturas, Magnos ya debe haber notado m