PUNTO DE VISTA DE MAGNOS
Conrado se fue y, después de pasar un tiempo conversando con Amelia, nos fuimos a dormir. Nos acostamos abrazados y Amelia pronto se durmió. Pero yo no podía dormir debido a la rabia que estaba rumiando.
—¿Vamos a dejar que esa hada salga impune después de tendernos una trampa? —preguntó Cosmo, irritado.
—Parece que no me conoces. ¿Crees que Valeria va a hacer de las suyas y quedará impune? —pregunté.
—Por supuesto que no. ¿Qué tienes en mente? —preguntó, curioso.
—