Mundo ficciónIniciar sesiónEl corazón de Peligro dio un enorme salto dentro de su pecho.
¿De qué diablos estaba hablando Pantera?, ¿Barbas, sería su cliente? No, aquello no podía estar ocurriendo, debía ser una broma. Posó sus oscuros ojos en Barbas, quien le sonrió de lado con una mirada cínica.
-Eso no puede ser- dijo Peligro, conteniendo la ira-No puedes hacer eso, Pantera.
-Puedo hacer lo que me plazca, Peligro, éste es mi negocio, aquí solo mando yo. Yo y nadie más.
-Pero. . .







