Olivia parecía genuinamente sorprendida; su agarre se tensó en el marco de la puerta.
—Oh —suspiró, con una voz que mezclaba confusión y algo más suave—. ¿Me compraste un regalo?
Derek no sabía decir si lo que había en sus ojos era un destello de ilusión o una sombra de temor. Asintió, manteniendo la mirada fija en su rostro como si buscase una luz verde.
—Sí, lo hice. Iba a pedirle a Izzy que te lo entregara, pero básicamente me dijo que me armara de valor y lo hiciera yo mismo. Así que... aqu